Cada episodio de lluvias intensas o viento fuerte en Granada trae consigo la misma escena: llamadas urgentes, garajes inundados, filtraciones en viviendas y vecinos preguntando si el seguro se hará cargo. Sin embargo, pocos conocen realmente cómo funciona el seguro comunitario ante temporales. Desde Administración de Fincas Cañavate te explicamos paso a paso lo que debes saber.
«Cuando cae la lluvia, también caen las dudas»
El aumento de fenómenos meteorológicos adversos ha convertido esta cuestión en una prioridad para las comunidades de propietarios. El seguro comunitario ante temporales suele cubrir daños provocados directamente por lluvias, viento o granizo, como desprendimientos, roturas de elementos comunes o entradas de agua accidentales. Pero existe un matiz clave: siempre que el edificio esté correctamente mantenido.
Aquí aparece el principal problema. Si los canalones están obstruidos, las cubiertas deterioradas o existen humedades previas, muchas aseguradoras consideran estos daños como falta de mantenimiento y pueden rechazar la indemnización. Es decir, el temporal actúa como detonante, pero la causa real estaba antes.
Otro aspecto importante del seguro comunitario ante temporales es la diferencia entre daños en elementos comunes y privativos. Fachadas, tejados, portales o garajes suelen estar cubiertos por la póliza comunitaria, mientras que el interior de las viviendas depende del seguro del propietario, salvo que el origen esté claramente en un elemento común.
Además, la tramitación del siniestro debe realizarse con rapidez y documentación adecuada: parte al seguro, fotografías, informes técnicos y, en algunos casos, intervención de peritos. Una gestión incorrecta puede retrasar reparaciones urgentes o incluso dejar gastos sin cubrir.
Desde Administración de Fincas Cañavate insistimos en que la prevención es la mejor aliada del seguro. Revisiones periódicas, limpieza de desagües, control de cubiertas y actualización de pólizas evitan la mayoría de conflictos tras un temporal.
Porque cuando llega el mal tiempo, improvisar cuesta caro. Con una gestión profesional, el seguro comunitario ante temporales deja de ser una incógnita y se convierte en una verdadera protección para la comunidad.
